DELAOSSA

El descomunal talento de Daniel Martínez de la Ossa Romero, Delaossa (Málaga, 1993) era un secreto a voces en el panorama del hip hop nacional. En poco más de dos años este joven rapero del colectivo Space Hammu ha pasado de promesa a rotunda realidad de la música urbana en español. Sus armas: un desparpajo a las rimas al alcance de unos pocos escogidos, flow descarado y una lírica que araña las tripas y el alma. Poesía urbana contemporánea acunándose en los ritmos hipnóticos que fabrica J.Moods, poniendo el beat bien crudocomo carpaccio. Temas como “Puff Daddy” o “Joven de Niro” abonaron el terreno para la llegada de “Un Perro Andaluz” (2019) el primer disco de Delaossa, una declaración de intenciones e identidad a contracorriente en los tiempos del single. Este es el quién somos qué hacemos de Delaossa, pero a la vez es un retrato de un barrio marinero, el de El Palo, que igual podría ser el Baltimore de The Wire, de sus gentes, sus anhelos y sus vivencias. Historias de desencanto, pero también de superación, de pérdidas, dudas, adicciones y angustias contadas con orgullo, humildad y respeto. Material de primera para construir ritmos y rimas. Crudo, seco y tremendamente poderoso hip hop.

Arranca este “Un Perro Andaluz”, que podría ser el mismo Delaossa, con una triada de temas que sitúan al oyente a nivel conceptual y atmosférico, una “Intro”que a modo de obertura da paso a “Mil en multas”, con ese “tengo cero en el banco y casi mil en multas” tan explícito a propósito de los inicios, y a “Dicen de mí”, uno de los temas capitales del disco, un autorretrato del rapero malagueño como portavoz de lo cotidiano, “viviendo historias para escribirlas luego”, encontrando la inspiración en cada mirada y en cada charla, dedicando barras a las señoras de la plaza y los viejos de las barcas. De ahí se pasa a un segundo acto, que iría desde “Let it go”, con el rapero argentino T&K, a “Ganar lana”, temas en los que se plasman tanto el momento actual del grupo como las pretensiones futuras. Obras mayúsculas como “Ya lo sé”, con hallazgos líricos como el de “licenciao’ en la mala vida y con un master en pena y lamento” y ese estribillo con el que se desgañitan los fans en los conciertos y que podría ser himno generacional “Ya lo sé, ya lo sé, ya lo sé / yo esa mierda ya la sé, que me tengo que poner / que valer la pena, valgo, pero sin esfuerzo olvídate / vas a acabar en la obra o en el bar, o vete a saber”. En este mismo bloque está el tema más vacilón del disco, “Tommy Hill”, con Easy-S, su hermano en Space Hammu, los dos juntos vuelan muy alto, y “Debut y hat-trick” que concluye con unas líneas definitivas “Empezamos en el barrio sin tener donde grabar / como perros de la calle sin correa ni bozal / y mira tú por donde, se hizo internacional / la cosa se puso seria y nos pusimos a cobrar”. La última parte del disco concluye de una manera más introspectiva, un entramado de referencias y sutilezas con instrumentales profundas y oscuras, bases que parecen desvanecerse a veces: “Es peligroso asomarse al interior”, “Pura sangre” (con el colombiano Métricas Frías), “San Pedro” (con N-Wise Allah), y “La Función” que cierra uno de los álbumes del año con una exhibición de poderío, con un golpe directo a las vísceras.

Rap andaluz con conciencia de clase, inspirado y estimulante, para un disco que se mete muy adentro desde la primera escucha. Canciones con capacidad para trascender al barrio y llegar muy lejos: Delaossa ya tiene millones de vistas y escuchas en plataformas digitales y llena salas con cientos de personas en Buenos Aires o Medellín. Hip hop en mayúsculas con denominación de origen El Palo, Málaga.

© Festival Cabo de Plata 2020. Barbate. Cádiz

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