SOGE CULEBRA

El músico urbano de Murcia del medio millón de suscriptores

Las mil historias de Soge Culebra

Solo tiene 18 años, se llama Gabriel Gómez pero artísticamente es Soge Culebra. En pocos años ha pasado del anonimato absoluto, a miles de seguidores que esperan sus canciones urbanas repletas de emociones.  y la llegada, el 26 de octubre, de su primer disco, Mar de Cristal, editado conWarner Music y producido por Saunah “The Beat Boy”.

El joven murciano ha registrado 126 millones de visualizaciones de sus vídeos en su canal de Youtube, más de medio millón de seguidores y giraba con éxito por España sin contar todavía con álbum en el mercado gracias a un talento innato a la hora de retratar las experiencias vitales de toda una generación. Ésta es su historia: 

Gabriel no sabía ni hablar cuando sus padres identificaron una costumbre curiosa de aquel niño que acaba de venir al mundo en una humilde pedanía de la ciudad Murcia: agitaba y sacaba la lengua como hacen por instinto las serpientes o culebras para recolectar información. Por eso, se ganó el apodo cariñoso en casa de “culebra” y lo ha mantenido como primer apellido musical junto al nombre de Soge. 

No imaginaron sus familiares en aquel momento, que esa actividad inocente avanzaba uno de los principales rasgos de su personalidad: las ganas de sacar la lengua al mundo, de cantar y lanzar palabras como flechas destinadas a llegar al interior de cientos de personas.  

La música siempre ha sido una actividad cotidiana y compartida al calor del hogar. Su padre es tenor y sus tíos también cantan o componen. En ese ambiente, entre boleros, conciertos y discos de todos los estilos, empezó a expresarse a los seis años, primero con el dibujo y luego con la escritura. Devoraba poemas de Antonio Machado o Miguel Hernández y se encerraba con sus pensamientos en la habitación mientras el resto de niños jugaban en la calle.

Pronto sintió la necesidad de plasmar ideas en canciones y corrió a materializarlas con uno de sus tíos, músico y propietario de un pequeño estudio de grabación: “cuando hagas una buena métrica y cantes bien te dejo grabar aquí”, le dijo. Meses más tarde, el sobrino superó las expectativas del tío. Consolidó su pluma, con una madurez poco frecuente a su edad, acomodó su voz, rasgada pero que no araña. Instaló en su ordenador un programa de edición casero y empezó a compartir sus composiciones en Internet.

Había nacido Soge Culebra que no se considera “rapero”  aunque las bases de este género son fundamentales cuando escribe. Además, cataloga su música como “mestizaje urbano” abierto al hip-hop, el reggae, el rhythm and blues o el pop. En sus bases sobresale el piano, los violines, la eléctrica o el saxofón. 

Está cómodo con la etiqueta de cantautor porque no “rapea”, canta y quiere inmortalizar historias, las nuevas están en Mar de Cristal. 

Mar de Cristal: el viaje a las profundidades de las emociones

Todos hemos tenido 18 años. Aunque no hace falta estar en esta franja de edad para emocionarse con las canciones de Soge Culebra. Las dudas sobre quiénes somos realmente, el desamor, las pérdidas, la redención y el amor en todas sus manifestaciones hacen universales los 14 temas urbanos de su álbum debut “Mar de Cristal”.

El mar de cristal de Gabriel no es un mar físico, si no emocional, resumen de cómo en una época de su vida, tocó fondo. Es un océano donde si te sumerges, tal y como invita hacerlo en la primera canción -Mar de Cristal-, descubres todos los pensamientos que ahogan: “mar de cristal, recuerdos de fragilidad. Perdidos, tirados, al fondo del mar, los hunde el desorden mental”, canta cargado de sentimiento de culpa. 

Se agarra el músico a la escritura y al canto con el objetivo de calmar su lamento. Son “alas para poder volar” dice en Desátame,ofreciendo su propia piel para otros que encuentren piedras en el camino. En Todo pasótambién se desahoga en las estrofas: “estoy pensando en irme lejos para no volver”.  

El desamor nos deja sin aire en La pieza del Puzzle -feat Ambkor-: “a veces sufre más el que se va, que el que se queda”. El alma se desgarra con Inquietudes, “yo sigo sentado en la orilla reanimando sentimientos que dejaron de respirar” o en Distancia –feat Beret-.

La traición araña en otros versos como en los de Escondes una Espada.La crítica social aparece en Soy de barrio, una “canción escalera”, de la competitividad musical pasamos a los balcones con banderas, los desahucios o las mentiras. La alegría está presente en el reggae callejero deMi islay la dosis justa de chulería se condensa en Suena.

Pero lo más importante del conjunto es que podemos ver la luz, escondida en las profundidades de las palabras. El cristal se rompe cuando se acepta la ayuda del otro como sucede en Ángel de compañía-dedicada a su mejor amigo-, enAbraza a tu madre, un homenaje a la familia, o en  Lo que vendrá – feat Kaze-,  una invitación a disfrutar de la vida con los nuestros: no es lo que tuvimos, es lo que nos queda.

El disco se cierra con Mil historias, el abrazo definitivo que muestra las siete vidas del joven intérprete.

Soge Culebra comparte con su admirado Miguel Hernández las ganas de compartir los pedazos de la vida que va recogiendo. Es una autoterapia compartida, composiciones que viajan solas hasta las profundidades de nuestras emociones con todas sus luces y sombras.

Instalog2
Sporylog2
Twittelog3
Facelog2
Youlog2

© Festival Cabo de Plata 2019. Barbate. Cádiz

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies